Casco

23Ago13

Se ha hablado mucho últimamente sobre el uso del casco para los ciclistas, a raíz del intento de nuestros incompetentes gobernantes de hacer obligatorio su uso en todas las vías.

Llevo tiempo queriendo poner aquí mi opinión y al final todo el flame se ha extinguido mientras dejaba esto pendiente en mi bandeja de borradores.

Estoy en contra del uso del casco. Sin embargo, lo utilizo en mi transporte diario.

¿Por qué estoy en contra?

-Primero, por un aspecto de visualización y expansión: llevar casco en la bici promociona una peligrosidad que no existe apenas.

-La bicicleta es estadísticamente uno de los medios de transporte más seguros que hay. Al llevar el casco puesto, se da a entender a un futuro usuario potencial que no es así.

Si tan seguro es, ¿por qué se ponen protección en la cabeza?

-La velocidad media es bastante baja, por tanto el riesgo de caída grave es bastante ligero y, por otro lado, gran parte de los cascos están pensados para paliar los golpes directos de tal manera que acaban generando un trauma por torsión, que son mucho más peligrosos.

Depende de cómo manejes las estadísticas puedes llevar el debate de un lado a otro.

Una facción te dice que haciendo obligatorio el uso del casco, salvas vidas.

El otro te dice que el índice de accidentes en bicicleta es casi similar al de los peatones, por tanto, si obligas a los ciclistas a llevar protección, también has de hacerlo con los que van a pie.

¿Y por qué llevo casco si estoy en contra de su obligatoriedad y de su uso masivo?

-Mi velocidad media es bastante más alta de la normal (aunque es baja comparada con los que de verdad van rápido). Tengo tramos cuesta abajo en los que alcanzo picos de 50 kilómetros por hora.

Un ciclomotor, creo recordar, puede ir como mucho por ley a 40 km/h.

Una caída a esas velocidades puede resultar bastante perjudicial.

-Voy entre coches, peleando por el espacio.

-Completo 25 kilómetros al día, lo que aumenta la posibilidad de que sufra algún percance.

-En París conducen como locos, todos contra todos. Las motos no respetan las distancias, los peatones no hacen caso a los carriles bici, y encima hace un tiempo de mierda casi todo el año.

En definitiva, el uso que le doy a mi bicicleta no es tan seguro como sí lo es el uso medio.

Tomad como ejemplo Holanda…


Paseos

11Ago13

El otro día salí a pasear con el bebé colgado por primera vez. Andar con el arnés (no sé cómo llamarlo, no estoy puesto en vocabulario de parafernalia infantil) es un poco raro, el niño se queda pegado a tu cuerpo y apenas das dos pasos se queda dormido.

El caso es que tuve la misma sensación que cuando me corto el pelo y salgo a la calle: que todo el mundo me mira como si supiera que acabo de salir de la peluquería.

La gente me mira más cuando salgo con el niño.


09Ago13

La dama del lago prerafaelita.


Carpe

07Ago13

Sin título

En diciembre de 2012 pude, por fin, después de varios meses de espera, recoger mi Carpe H10 de Orbea.

Son bicicletas que envían a demanda a las tiendas y con las que suelen tener siempre problemas de stock, así que a pesar de haberla solicitado a finales de septiembre, no pude disfrutar de la bicicleta hasta principios de diciembre.

Bueno, llevamos casi ocho meses de uso, más o menos 2500 kilómetros, dos caídas (en el mismo día) y muchos, muchos chaparrones encima.

La uso para ir al trabajo fundamentalmente, que se encuentra a unos 10-12 kilómetros de mi casa, dependiendo de qué camino elija.

Puntos fuertes:

Ligera para ser una híbrida, pesada para ser una de carretera.

Frenos de disco.

El diseño es muy pulcro, lo que facilita el trabajo de mantenimiento.

El ancho de neumático elegido y el modelo (vittoria randoneur). No he pinchado una sola vez durante todo este tiempo, algo que en París, sembrado de cristales y pinchos de todas las clases, es casi imposible. Sí, lo de las ruedas es algo externo a la bicicleta, pero como venían de fábrica lo digo…

Bastante estable pese a no tener la horquilla con suspensión. Al principio, viniendo de una de montaña, cuesta adaptarse a la vibración de los baches.

Los pedales me encantan, se agarran perfecto.

Puntos débiles:

Es mucho más hipster en realidad que en la web… Grrr.

Viene por defecto con un solo plato y un casete de 10 discos. Por mucho cambio XT que le metas, no hay forma de ajustar correctamente todo para que la cadena no se tuerza en exceso con las marchas extremas. He tenido demasiadas salidas de cadena justo cuando quería darle fuerte por bajar demasiado rápido el cambio. Y no, no hay forma de arreglar esto. Incluso he pensado seriamente en cambiar el sistema y optar por una sola velocidad, pero por ahora no hay dinero.

Las llantas son una basura. En serio. Admito que estoy gordo, pero  es la primera vez que una rueda no aguanta bien mi peso y he montado en muchísimas bicis.

Ya desde la primera semana los radios se aflojaban, hacían ruidos y crujidos extraños. No ha habido forma de que las ruedas permanecieran centradas más allá de tres semanas seguidas. Al final me cansé de ir a la tienda a ajustar. Esto afecta a muchas cosas, entre ellas a los frenos de disco.

La bicicleta es muy ruidosa, algo que odio.

El plato se torció en un momento dado sin haberlo forzado,  haciendo que las marchas no se puedan ajustar del todo (más ruido).

Lo primero que le voy a cambiar una vez consiga ahorrar son las ruedas y ahí me pensaré si me paso a una sola marcha o no.

Opté por este modelo porque pocas marcas tienen diseños realmente adaptados a ciudad y, también hay que decirlo, porque es una marca española (vasca) y me apetecía que el dinero fuera a mi tierra.

Sin embargo, me arrepiento un poco de habérmela comprado. El concierto de crujidos y chasquidos me pone nervioso, haberse gastado 200 euros más en gama superior no merece la pena en absoluto. La mejora de componentes no compensa.

Quizá el modelo H20 sea más recomendable. La gama alta no da lo que ofrece.


Lunarbaboon

03Ago13

Lunarbaboon

Esta tira define perfectamente todo… Mi niño es mejor que el tuyo que lo sepas.


Vicio

01Ago13

Hay una parte de vicio en esto cuando en vez de ir por ese camino…

Imagen

…acabas yendo siempre por este otro:

ImagenTodos los días de la semana.


Paternidad

27Jul13

Casi dos semanas que han pasado en un pestañeo. Ha habido momentos muy agradables y otros no tanto.

 Sin entrar en filosofías baratas sobre la paternidad y ese nuevo mundo de piruleta y amor que se supone me espera, durante estos días me han surgido muchas reflexiones.

Y, por supuesto, como siempre que me siento a escribir, no me acuerdo de casi ninguna.

Estas son las que han pasado el filtro de la memoria (que en estos momentos es escasa):

 -La profesión de personal sanitario en una maternidad necesita de gente con habilidades muy especiales.

Para nosotros, los clientes, el momento que estamos viviendo es uno de los más intensos de nuestra vida; para ellos, los trabajadores, es simplemente curro. Un niño más de los muchos que han sacado de una barriga durante sus años de experiencia.

Sin embargo, en ningún momento de todo el proceso pierden la simpatía o la dulzura. Aunque ese día no sean capaces de sonreír, el trato siempre es correcto y, sobre todo, humano.

Este último aspecto es el que los distingue de cualquier otro trabajador sanitario con los que yo haya tenido contacto. Tienes en frente de ti a otro humano, no a un ser con la empatía apagada.

 -Tener un hijo es algo que no te hace especial en el mundo, aunque todas las hormonas y feromonas te indiquen lo contrario.

Es una idea que intento tener siempre en la cabeza en mi trato con los demás. A casi nadie le importa lo listo, inteligente y guapo que es tu niño. Entre otras cosas porque es mentira, salvo para los implicados en la historia.

 -Internet, libre expresión y maternidad/paternidad es muy mala mezcla. En serio, aconsejo seriamente un paseo por los foros dedicados a la maternidad y al criado de los hijos. Cien por cien diversión.

 -Tengo que desarrollar más profundamente mi capacidad de filtrado. ¿Qué quiero decir con esto? Una vez comienzas a zambullirte en el maravilloso mundo de criar a un niño, confluyen tres aspectos en una gran ola dispuesta a ahogarte si te pilla desprevenido: Uno, casi todo el mundo tiene hijos o piensa tenerlos; dos, todos creemos que el nuestro es especial; tres, todos tenemos una opinión respecto a cómo educarlos.

 Al final viene a ser como una religión. Has de aceptar ciertos dogmas y despreciar los demás con vehemencia.

 Creo que en las dos últimas semanas hemos oído todos los consejos posibles que se pueden dar sobre la lactancia y casi todos se contradicen entre sí. Todo el mundo habla como si dispusiera de la razón absoluta.

 Para mantener la cabeza, estamos intentando aplicar nuestro sentido común, punto. ¿Lo podemos estar haciendo mal? Por supuesto, pero al menos hemos hecho algo que nos parece o parecía coherente en su momento.

 Está claro que es supertierno que el bebé se quede dormido en la cama contigo. Estás puesto de feromonas y endorfinas hasta las orejas y es fácil quedarse obnubilado viendo cómo se duerme; pero hay que tener en cuenta que estos pequeños cabroncetes se acostumbran a lo bueno y luego no te los sacas de encima.

 -En realidad es emocionante esto de tener tantas sensaciones nuevas de golpe. Es como volver un poco a la adolescencia, pero sin la arrogancia de saberlo todo (al contrario).

 A veces, más que un sentimiento nuevo,  es una versión nueva de uno viejo.

Ejemplo: Te duele un pie, siendo un poco hipocondríaco, tu mente empieza a construir toda clase de problemas alrededor de ese dolor. Como eres medianamente inteligente, te has educado durante toda tu vida a no dejarte llevar por esos pensamientos y a no hacerles caso.

Tu hijo deja de cagar durante unos días. Y tu cerebro empieza a construirse las mismas historias, pero con otra persona. Jamás me había preocupado por la salud de nadie a un nivel tan interior e irracional como en mí mismo, y, descubrirme haciendo lo mismo con mi hijo es bastante extraño.

Autocontrol, aquí no pasa nada y el muy mono ya me regala considerables plastas durante todo el día.


Violencia

31Mar12

Durante estos días, una vez pasada la huelga general, han aparecido en Internet, gran cantidad de vídeos mostrando la brutalidad mostrada por la brigada antidisturbios de los Mossos.

 En general, no son imágenes manipuladas por titulares extremos. La gente suele subir el metraje entero, para que sean los propios espectadores los que juzguen la acción.

 Tenemos este vídeo, por ejemplo:

 Siendo el más ligero de todos los que he visto hasta ahora, su visionado me produce una rabia que pocas cosas me ha generado en la vida.

 Realmente me entran ganas de acudir a las siguientes manifestaciones, perpetrado militarme para liarme a mamporro limpio con esa chusma poligonera, disfrazada de policía.

 Por fortuna, no soy violento y tiendo más a la reflexión: cobardía para muchos; intelectualidad para otros… En fin.

 Primero, esta gente no merece un castigo violento, esta chusma merece ser castigada yendo a cuidar a los heridos que han generado, obligándoles a limpiar las heridas, a lavar ojos con suero para eliminar el agente irritante, a ver si de una vez por todas, adquieren la empatía que nadie les ha enseñado nunca.

 Solucionado esto, me gustaría dilucidar algunas cosas:

 Este tipo de agentes del estado, nunca actúa sin una orden específica. Por mucho que traten de decirnos lo contrario los políticos, la policía no ataca a menos que un superior se lo indique, y esta persona no dará la orden a menos que le venga muy clara desde arriba.

 Si esto no fuera así, habría que dar por hecho que son subnormales profundos, todos, cada uno de los eslabones de la cadena de mando.

 ¿Acaso no saben que en estos tiempos el ochenta por ciento de la población va con una cámara en el bolsillo?

¿No saben que todas sus acciones ilegales van a ser grabadas?

 Si de verdad creen que todas sus agresiones van a quedar ocultas es que son más tontos de lo que parece, que ya es bastante.

 Teniendo en cuenta todo esto, habrá que dar por hecho que existe una orden concreta de dar caña, de provocar, de generar disturbios, de crear problemas violentos.

Si no, esa sensación de impunidad total con la que actúan no podría existir.

 Y si asumimos esto, tendremos que intentar esclarecer cuáles son los motivos ideológicos de la orden de ataque.

 ¿Qué pretenden? Yo dudo entre varias respuestas.

 La primera es que la clase política y dominante tiene complejo de Fraga. “La calle es mía”. Se sienten realmente impunes y superiores al resto, por lo que se ven con el derecho de actuar con violencia frente al resto de las clases inferiores. Con ese tonto tan fascista aleccionador. “Ya verán estos hijos de la gran puta”.

 Otra opción es que haya una actuación ideológica directa: teniendo en cuenta que esta gente dispone de los medios de comunicación a su antojo, necesitan que el enemigo se radicalice para desacreditarlo por completo.

Si consigues que los manifestantes actúen con violencia, tendrás suculentas imágenes de contenedores ardiendo para desacreditar cualquier mensaje que salga de ellos.

Es maravilloso, tu enemigo dice verdades peligrosas, tiene gente magnífica proponiendo cosas, y lo único que la gente de ve ellos son imágenes de encapuchados y cosas quemándose.

Por último, solo me queda pensar que son realmente subnormales y que no tienen ni idea de nada.

Yo, siendo sincero, ya no sé qué pensar.


29Mar12

¿Al menos una huelga de consumo?


The Black Keys

27Ene12

El miércoles pasado fuimos al Zenith, un recinto de espectáculos relativamente grande, situado en el parque de La Villete, en París, para ver a los Black Keys.

Son el grupo de moda, el hype del momento. Es un fenómeno habitual que ocurre con numerosos grupos de música y, sin embargo, no logro acostumbrarme nunca.

Los descubrí en el 2007, haciendo listas de grupos basadas en criterios poco musicales.
En este caso, la selección se basaba en que las bandas tuvieran en su nombre la palabra “black”. Iba a Allmusic.com y me iba bajando todo lo que entrara en ese criterio.
No os podéis imaginar el gran número de nombres que usan el color negro. Black Sabbath, Black Mountain, Black Flag, Black Angels, The Black Keys…

Así que me bajé un disco llamado Magic Potion. No me entusiasmó mucho, pero si lo suficiente para que, al menos, siguiera de vez en cuando la trayectoria de la banda.

Y así continuó mi relación con ellos; nadie sabía de quién hablaba cuando los mencionaba y ellos seguían sacando discos.

Hasta que hace un mes París amaneció empapelada con la portada de su nuevo disco, y las entradas se agotaron en días y el Zenith se llenó…

La última vez que los vi, sin contar el pasado miércoles, fue en el Bataclán, un teatro reconvertido en sala de conciertos, y ahora llenan un recinto destinado a las grandes bandas que no se atreven a intentarlo con el Stade de France o con Bercy.

¿Qué ha pasado aquí?

Empiezo a tener complejo de hipster (o de bobó)… dentro de nada empezaré a dejarme barba, llevar camisas de cuadros y me compraré una bicicleta fixie.

El concierto no estuvo nada mal, mucho mejor que cuando los vi en sala pequeña. En un principio iba con las expectativas bajas, ya que no me parecía un grupo capaz de dar buen espectáculo con un escenario tan grande.

Las luces y las proyecciones estaban muy trabajadas, se nota que se han gastado pasta en la escenografía.

Me gustó que no cedieran al éxito tocando sólo las últimas canciones. El repertorio acarició todos los discos por igual.

Cuando los White Stripes salían de gira, no llevaban banda. Eran un dúo desde el principio hasta el final. Al contrario que ellos, y por fortuna, Los Black Keys salen con un bajista y un teclista pars dar más fuerza a los temas; el batería no es muy bueno y no rellena correctamente. Un grupo de dos personas no se sostiene solo porque el guitarrista sea excelente o muy efectivo, que en este caso lo es.

A mitad del concierto me aburrí un poco, pero tanto el principio como el final fueron bastante contundentes, aunque a lo mejor todo coincidió con los ciclos de todas los medicamentos que me había tomado para luchar contra una gripe que ya me había derrotado al día anterior.

Os dejo uno de los cienes de vídeos que grabó la gente el miércoles: