Atérmicos

Aquí, en París, hemos apreciado un fenómeno un tanto curioso, que además tiene la particularidad de no ser percibido por los nativos. Cada vez que se lo menciono a algún francés, este afirma no haber visto semejante comportamiento nunca.

La cosa tiene mucho que ver con la percepción psicológica de la temperatura y la incapacidad de los parisinos para dejar de cumplir férreamente con cualquiera de sus costumbres, aunque sea insignificante.

A mediados de agosto, con una temperatura que no suele bajar de los 24 grados y una humedad del 80 por ciento, la ciudad se puebla de gentes vestidas de otoño, muchas mujeres empiezan a llevar medias, aparecen las chaquetas, los jerséis…
No estamos hablando de una temperatura baja precisamente. Si uno se asoma a la ventana para ver cómo va vestida la gente, junto a la guiri con minifalda y chanclas pasean habitantes con chaqueta y pantalones de pana.
Entras al metro completamente sudado, en camiseta y pantalones cortos, con la cara empapada y junto a ti, compartiendo asidero, se encuentra una persona enfundada en su abrigo completamente imperturbable y ajeno a la temperatura.

A medida que el verano se acaba y entra el otoño, dicha forma de vestir comienza a expandirse, el número de guiris baja y las bufandas aparecen.
Fuera, a la sombra, el termómetro marca 19 grados. La calle está llena de bufandas y gorros que han cautivado la voluntad de los parisinos.
El primero de noviembre todo el mundo ya va vestido completamente de invierno, haga o no frío.

Ahora mismo estamos a un grado negativo ahí fuera, hace un frío de pelotas, hablando claro. Si miras por la ventana, no hay ninguna diferencia entre la vestimenta que portaban hace mes y medio (cuando no hacía frío) y ahora. Bueno, no, alguno hay que se ha cerrado la chaqueta.

Mi explicación es que siendo este un país donde todavía ponen los precios en francos, la gente se sigue comunicando por correo ordinario, todos los procesos burocráticos son por escrito, a sus habitantes les es imposible cambiar sus costumbres de vestuario, para adaptarlas al cambio climático. Sí, a lo mejor hace quince años el verano acababa el primero de septiembre, pero ya no.

Y ahora me voy a forrar de ropa, que tengo que salir a hacer compras…

3 comentarios sobre “Atérmicos

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