Sympa

Esta mañana, he ido a hacer una compra rápida porque no tenía nada para desayunar. La cajera me ha sonreído, ha hablado conmigo y se ha despedido de mí como una buena francesa. ¡Estaba simpatiquísima! Creo que es la primera vez que me ocurre en todo el tiempo que llevo ahí comprando. Seguro que anoche ligó o algo parecido.
La panadera es una borde, pero su marido y su hija no, menos mal.
Tenemos un vecino que si nos oye salir, se vuelve a meter rápidamente.
Todas las mañanas a las nueve y media, me asomo a la ventana y ahí está el mismo hombre. Bien vestido, alto, moreno, con una lata de cerveza de medio litro. Hasta que no se la termina no se levanta. Se va con aire de artista amargado.
Cada vez que voy a coger una bici en uno de los puestos que hay cerca de mi casa, una prostituta se asoma por la puerta del club y me invita a entrar. Sea la hora que sea.
La vecina del tercero y mi vecino de puerta están liados. Él es quien recoge todos los días a las niñas de ella del colegio. Hacen tanto ruido subiendo las escaleras que parecen una estampida de ñus.
Vivo encima de una tienda de instrumentos musicales… Si me dieran trabajo, cumpliría dos sueños: currar cerca de casa y tener una tienda de guitarras.
¡Algún día aprenderé el suficiente francés!

2 comentarios sobre “Sympa

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