Paren esto, que me bajo.

Estoy subtitulando ahora mismo un programa infecto:
un árbitro dirime una disputa entre dos personas y, antes del veredicto, un grupo de actores, sentados entre el público, opinan a gritos sobre el tema en cuestión, con ideas un tanto escalofriantes.

¿Qué porcentaje poblacional representará esta manada de analfabestias? Más del uno por cierto sería muy preocupante, pero , por desgracia, creo que se supera con creces. Es un dato a tener en cuenta.

Cojamos el famoso esquema concéntrico de la geopolítica. Toda organización social se articula en tres secciones (centro, periferia y círculo exterior). El centro mantiene el poder, el acceso a los recursos, el control de los mismos. La periferia vendría a ser una especia de clase media, ni ricos ni pobres. El círculo exterior está formado por la gente sin recursos, sin poder, sin nada más que miseria.
Estamos simplificando mucho, no nos olvidemos.

Siguiendo en esta línea, normalmente se dice que la periferia es un colchón protector que aísla el centro de cualquier ataque exterior. ¿Cómo?

El centro solo se mira a sí mismo, y explota a los otros dos círculos sacando mucho provecho; en cambio, el círculo exterior no percibe bien la realidad y confunde la corona exterior con el verdadero núcleo de poder, quedando este protegido. El círculo periférico, a su vez, percibe la presión que ejercen los pobres, se siente privilegiado por tener la situación que tiene, y mira hacia lo alto de la pirámide con la aspiración de llegar algún día a formar parte. O sea, se siente más cercano al poder que a la miseria, cuando en realidad está srecibiendo el mismo nivel de explotación con leves diferencias.
Sin embargo, las cosas están cambiando, y, sin creer en absoluto en las manos negras ni en conspiranoias estúpidas, todo va cada vez mejor para los que realmente tienen el poder. No hablo de la creciente concentración de recursos en unas pocas manos, hablo del cambio acontecido sobre el sistema y de cómo los medios de comunicación han influido sobre este.

El verdadero núcleo de poder no existe en estos momentos, si nos atenemos a lo que sale en la tele. El foco está sobre la clase media baja, con lo que  se ha conseguido que esta se sienta el centro de todas las miradas. Ante una desaparición paulatina de la clase media, de la gente con formación, de una mentalidad cosmopolita, ante el desprecio manifiesto de la masa hacia todo aquello que tenga que ver con el saber y con el conocimiento, surge una casta inculta que, viéndose en el pedestal y subida allí por los medios de masa clásicos, ya no mira en ninguna dirección, únicamente a sí misma. Por tanto, deja de ser un peligro manifiesto para los que realmente ostentan el poder. Nada peor que ser ignorante y estar orgulloso de serlo.

Las consecuencias son nefastas: la gente que podría luchar para cambiar el sistema, salvo casos anecdóticos, prefiere encogerse de hombros y vivir en una mini elite hasta que la cosa aguante.

El círculo exterior, creyéndose el centro del mundo, ni siquiera se da cuenta de lo que realmente hay detrás. Para ellos todo forma parte del mismo saco, solo que unos están más arriba y otros más abajo y solo el dinero genera diferencias, porque es lo único que importa y lo que demuestra que todo vale para poder subir. ¿Tener cultura? ¿Para qué? Si con solo mirar un poco se puede ver que los que realemente tienen dinero son exactamente iguales a mí. La única diferencia entre Belén Esteban y yo es que ella ha tenido suerte… Pero la realidad es bien diferente: la gente poderosa manda a sus hijos a las mejores escuelas, reciben una formación y una educación exquisitas.

Esto suena muy desesperanzador, lo sé,  pero no nos podemos olvidar de que escondido entre tanto grito habita un monstruo, una fuerza latente que algún día habrá de despertar. Somos nosotros y tenemos los medios.

3 comentarios sobre “Paren esto, que me bajo.

  1. Cuánta razón tienes, y de que forma más sutil has contado lo que muchos tenemos en la cabeza al echar un vistazo en la televisión, y caer ante programas que yo tampoco pondré nombre (ya que te he visto con mucho cuidado de no hacerlo).

    Aún así, yo confío que habrá un punto de inflexión en el que todo eso mejore, y la ignorancia no termine por dominarnos.

  2. Es la sensación que tenemos muchos. No se puede cambiar nada porque la sociedad anda con dos anestesias diferentes: por un lado, la anestesia de la incultura, y por otro, la del miedo a perder lo ya existente. A todo ello hay que sumarle un conservadurismo nato en la mente del español medio, que prefiere aguantar lo que tiene, conformarse, aunque sea una mierda, a revolucionarse y arriesgar.

    Es decir, sociedad anestesiada, medios de comunicación vendidos, centro de poder cómodo. Sin embargo, como bien dices, hay una conciencia interior, un hartazgo creciente en un determinado sector, ejemplificado en Internet, que podría contagiarse al resto de la sociedad. Ójala.

    Muy grato post.

  3. Gracias por los comentarios.
    Miguel, el daño está hecho. Yo creo que la pelota está en nuestro tejado y que ese punto de inflexión lo tenemos que crear nosotros. Y, siguiendo el comentario de Mohorte, hay que conseguir que ese hartazgo deje de ser elitista y genere corrientes de opinión fortalecidas. Nada más peligroso que un meme bien lanzado.

    😀

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