La pecera de Eva

Oí hace un tiempo que uno de los mejores lectores que puede tener un texto literario es aquel que lo está traduciendo a otro idioma. No sé hasta qué punto llega a ser cierto esto, pero sí que lo considero bastante plausible. Aunque a lo mejor no resulta ser un lector como tal, ya que se elimina el disfrute, pasando la lectura a ser algo bastante técnico.
Al traducir se lee despacio, con tiempo, se pasa una y otra vez por los mismos sitios, quedando así al descubierto todos los puntos flacos del texto. Me atrevería a decir que pocos escritores consiguen eliminar esa sensación tediosa del trabajo.
Bueno, pues en el subtitulado para sordos pasa exactamente lo mismo: se visiona todo despacio, plano a plano, se atiende a cada detalle del diálogo; todos los titubeos, los errores de guión, las malas interpretaciones quedan visibles. Esas pequeñas cosas imperceptibles que se cargan una película.
Llevo cuatro años en este trabajo, no es mucho, lo sé, pero puedo afirmar que hay muy pocas cosas que haya subtitulado con verdadero placer, sin notar el tedio de estar trabajando.
La primera no se la descubro a nadie, es la serie «Urgencias». Es muy difícil de hacer, pero está tan bien elaborada, que casi se olvida uno de los millones de diálogos por segundo que tiene.
La otra serie es nueva para mí. Y es española. Y de Telecinco. Vale, son dos datos que, a priori, no pueden traer nada bueno, pero esta vez es diferente. Hablo de «La pecera de Eva». Ya va por la segunda temporada, y , por tanto, no es precisamente nueva, pero yo la acabo de descubrir porque me la han mandado hace poco.
Está muy bien hecha, incluso sin la coletilla de para ser española… Creo que puede competir con cualquier serie americana, y, además, le da mil vueltas a varias que he subtitulado últimamente.
El guión es excepcional, no chirría, está bien construido, genera historias verosímiles, desarrolla a los personajes de una manera natural, consigue que te identifiques con ellos al momento; hace que hasta los que actúan mal lo hagan mejor. Una cosa que espanta del cine español es que los guiones construyen frases tan malas y tan irreales que, plantadas en los labios de pésimos actores, convierten todo en un truño gigantesco y, encima, completamente inverosímil. Aquí parece que se han olvidado de la vieja escuela, y es algo que se agradece.
Los actores en esta serie son bastante buenos y están bien escogidos; hablan de manera natural, no van muy forzados. Con un poco de relajación, hasta te olvidas de que alguno hace tiempo que ha cumplido los dieciséis años que interpreta…
El argumento es muy simple: una psicóloga apoya a los alumnos del instituto donde trabaja. Sesión a sesión nos vamos enterando de lo que les va aconteciendo a cada uno. No hay mucho enredo, casi todo es hablado y, quizá, eso sea lo interesante, que se han centrado en los diálogos en un momento donde la imagen y los gritos cuentan mucho más.
Pues eso, que es un verdadero placer encontrarte con trabajos de esta categoría, sobre todo ahora que la calidad no manda en absoluto. Yo ya me he bajado la primera temporada, y creo que, a esta velocidad, me los voy a comer en una semana.

No os la perdáis.

5 comentarios sobre “La pecera de Eva

  1. Muy buena la serie. Quizá por eso ha sido ninguneada, no sean que copien algo del sentido común que la serie destila. Es mucho mejor que nuestros adolescentes vean la mierda de Física o Química: malos guiones, malos actores y falsa como los billetes del Monopoly.

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