Paseos

El otro día salí a pasear con el bebé colgado por primera vez. Andar con el arnés (no sé cómo llamarlo, no estoy puesto en vocabulario de parafernalia infantil) es un poco raro, el niño se queda pegado a tu cuerpo y apenas das dos pasos se queda dormido.

El caso es que tuve la misma sensación que cuando me corto el pelo y salgo a la calle: que todo el mundo me mira como si supiera que acabo de salir de la peluquería.

La gente me mira más cuando salgo con el niño.

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