The Black Keys

27Ene12

El miércoles pasado fuimos al Zenith, un recinto de espectáculos relativamente grande, situado en el parque de La Villete, en París, para ver a los Black Keys.

Son el grupo de moda, el hype del momento. Es un fenómeno habitual que ocurre con numerosos grupos de música y, sin embargo, no logro acostumbrarme nunca.

Los descubrí en el 2007, haciendo listas de grupos basadas en criterios poco musicales.
En este caso, la selección se basaba en que las bandas tuvieran en su nombre la palabra “black”. Iba a Allmusic.com y me iba bajando todo lo que entrara en ese criterio.
No os podéis imaginar el gran número de nombres que usan el color negro. Black Sabbath, Black Mountain, Black Flag, Black Angels, The Black Keys…

Así que me bajé un disco llamado Magic Potion. No me entusiasmó mucho, pero si lo suficiente para que, al menos, siguiera de vez en cuando la trayectoria de la banda.

Y así continuó mi relación con ellos; nadie sabía de quién hablaba cuando los mencionaba y ellos seguían sacando discos.

Hasta que hace un mes París amaneció empapelada con la portada de su nuevo disco, y las entradas se agotaron en días y el Zenith se llenó…

La última vez que los vi, sin contar el pasado miércoles, fue en el Bataclán, un teatro reconvertido en sala de conciertos, y ahora llenan un recinto destinado a las grandes bandas que no se atreven a intentarlo con el Stade de France o con Bercy.

¿Qué ha pasado aquí?

Empiezo a tener complejo de hipster (o de bobó)… dentro de nada empezaré a dejarme barba, llevar camisas de cuadros y me compraré una bicicleta fixie.

El concierto no estuvo nada mal, mucho mejor que cuando los vi en sala pequeña. En un principio iba con las expectativas bajas, ya que no me parecía un grupo capaz de dar buen espectáculo con un escenario tan grande.

Las luces y las proyecciones estaban muy trabajadas, se nota que se han gastado pasta en la escenografía.

Me gustó que no cedieran al éxito tocando sólo las últimas canciones. El repertorio acarició todos los discos por igual.

Cuando los White Stripes salían de gira, no llevaban banda. Eran un dúo desde el principio hasta el final. Al contrario que ellos, y por fortuna, Los Black Keys salen con un bajista y un teclista pars dar más fuerza a los temas; el batería no es muy bueno y no rellena correctamente. Un grupo de dos personas no se sostiene solo porque el guitarrista sea excelente o muy efectivo, que en este caso lo es.

A mitad del concierto me aburrí un poco, pero tanto el principio como el final fueron bastante contundentes, aunque a lo mejor todo coincidió con los ciclos de todas los medicamentos que me había tomado para luchar contra una gripe que ya me había derrotado al día anterior.

Os dejo uno de los cienes de vídeos que grabó la gente el miércoles:

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