Vacíos

Inception es una gran película. A mí, en concreto, me produjo una emoción que pocas veces he sentido dentro de un cine. La sensación generada se parecía mucho más a lo que me induce la lectura, o la contemplación de un cuadro, que a lo que suele producir una película en sí. Concretando más, creo que al salir el subidón que tenía en el cuerpo era muy, muy parecido al que experimento cuando tengo un cuento o un poema en la cabeza y consigo la armonía suficiente para que fluya de mis dedos a la pantalla con perfecta naturalidad. Al teclear la última frase, la tensión se libera y la endorfinas actúan.

Sí, a lo mejor soy muy impresionable, pero es realmente lo que sentí. Conozco a gente que no le ha gustado nada, que no ha conseguido meterse de lleno en la historia y que solo ha sacado en claro que es una copia de The Matrix. No sé. A mí me parece tan, tan lejanas una de la otra en todo, que no consigo ver esa semejanza.

Pero ya se ha hablado mucho de esta película y no voy a ser yo el que aporte otra buena o mala crítica más. Las hay a cienes. De lo que quería hablar es de otra cosa.

Cortázar, con muy mala fortuna en la elección de las palabras, distinguió entre dos tipos de lectores: el lector-hembra y el lector-macho. Para el primero, la experiencia de la lectura es algo pasivo, por tanto todo ha de estar bien explicadito, con pocos matices y, a ser posible, perfectamente hilado.

El segundo es aquel lector que participa en la lectura, que construye encima de los cimientos de las palabras que le son servidas y que amarra su propia novela. Los detalles no le son tan imprescindibles porque el mismo acto de leer es una acción para rellenar los vacíos de una forma coherente.

Ahora mismo, la sociedad en que vivimos tiene una forma de consumir cultura-arte completamente pasiva. La principal forma de comunicación, que es la imagen, nos tiene acostumbrados a historias cerradas, a ser posible con final feliz y cada vez más y más planas en su fondo, o sea, prima la forma sobre el contenido y esto hace que el espectador no tenga que trabajar en absoluto. Somos adictos a las explicaciones, somos consumidores pasivos.

A ciertos creadores, hablo en plural arriesgándome, nos encantan los vacíos. Muchas veces son intencionales, forman parte del estilo, de lo que necesita en ese momento concreto la obra en cuestión; otras tantas veces se generan sin ninguna intención.

Inception ha conseguido que miles de personas se metan en foros para compartir sus interpretaciones, en busca de una explicación común que satisfaga su necesidad de cerrar la historia. No es la primera vez que ocurre esto, es más,  suele pasar cada vez que hay una creación de estilo parecido.  Solo hay que ver todo el revuelo que causó la serie Lost, y la gran necesidad de explicaciones que generó. Hasta tal punto ha sido la presión, que en los extras del DVD especial que están haciendo, han incluido metraje extra para dejárselo todo a la gente bien, bien mascadito.

Pero creo que con la película de Nolan están pasando dos cosas diferentes. Por un lado tenemos a los espectadores pasivos, que quieren una explicación total, redonda, que rellene los vacíos y muestre bien claro toda la intencionalidad de la película, porque no se creen que no la haya.

Por el otro lado tenemos a un gran número de espectadores activos que están generando muchas interpretaciones diferentes de una misma obra de arte. Y eso es lo genial. El director ha hecho su película y nos ha dejado a los demás crear la nuestra.

3 comentarios sobre “Vacíos

  1. Los tipos de lectores distinguidos por Cortázar y los espectadores de Inception no son más que un fiel reflejo de la sociedad.

    Hay dos grupos, por un lado los que se plantean diferentes cosas a lo largo del día, la semana o el año. Por otro lado los que simplemente se dedican a vivir sin sentir la menor curiosidad de por qué su vida se desarrolla y de si habría alguna manera de cambiarla.

    Eso sí, cabe hacer incapié en el hecho de que los lectores activos no se corresponden necesariamente con los espectadores que divagan sobre el significado de Incepcion, ni ninguno de los dos tienen por qué corresponderse con los que se plantean su vida. Aunque normalmente, a quién se plantea algo, le gusta plantearse todo.

  2. Hola, Ramón, me gustaría ponerme en contacto contigo en privado, pero no encuentro ningún sitio donde escribirte por tu página. Te dejo mi dirección de e-mail y si te apetece ponte en contacto conmigo 🙂
    Saludos,
    Berta.

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